Ser fan de Astrud es, además de muy gratificante, de lo más entretenido. Por mucho que hemos intentado incluirlos en cualquier tipo de clasificación o etiquetado, ellos siempre han ido un paso por delante, y en el caso de sus conciertos (si las cuentan no me fallan este era el séptimo al que asistÃa) suelen ofrecer algún tipo de aliciente novedoso, independientemente de si están presentando o no un disco nuevo. Lejanos parecen ya aquellos tiempos (y es que ya hace una década) en los que creà haber encontrado al grupo de techno-pop definitivo; un poco menos esos otros en los que adoptaron el método de banda de formación e instrumentación más ortodoxa. Ellos siguen huyendo hacia el futuro, y los Astrud de este preciso momento, los de 2009, vuelven a ser otra cosa. Siempre diferentes, nunca peores.
Manolo y GenÃs presentaban el pasado sábado en el Neu! Club de Madrid su nuevo cambio de gama, ese formato de directo en el que se hacen acompañar por los músicos del Col.lectiu Brossa, en esta ocasión en forma de quinteto, que revisten las canciones del dúo con instrumentos de cuerda y otros tan poco habituales en el pop como la zanfona. La pregunta para los que no habÃamos querido ver casi nada de su actuación del Nocturama era qué tal les sentarÃan a sus temas los nuevos arreglos, pero las dudas se despejaron pronto. Las composiciones se revelan como sólidas y muy maleables, y la intimidad se transforma en muchos momentos en emoción, alcanzando sus cotas más altas en “He vuelto”, “MinusvalÃa”, “Mentalismo” o “Miedo a la muerte estilo imperio”. La excelente voz de Manolo brilla todavÃa más con este formato y, aunque los sintetizadores de GenÃs permanecen la mayor parte del tiempo en un segundo plano, él recupera su papel de maestro de ceremonias con sus hilarantes y delirantes comentarios para presentar cada uno de los temas y de los componentes del Col.lectiu.
Como público no resultó fácil saber cómo comportarse ante un recital de este estilo. Las propias caracterÃsticas del local, con parte de la gente sentada y la gran mayorÃa de pie hacÃan debatirse entre lo puramente intimista o la agitación; lo mismo las canciones: uno puede esforzarse por no vocear durante “Cambio de idea”, pero es difÃcil resistirse a corear el estribillo de “Todo nos parece una mierda”. PodrÃamos decir que entre todos llegamos a un acuerdo tácito de adoptar una fórmula mixta, salvo excepciones, como las de aquellos que al final seguÃan pidiendo que tocaran “Bailando”, pero es que esos no entendieron nada.
En fin, grandes sensaciones, enormes ovaciones (ya la primera inmensa, sorprendente tras una canción como “Por la ventana”, que no es precisamente uno de sus hits) y muy buenas noticias: los Astrud de hoy siguen siendo grandes, y dado que hasta el momento sus reinvenciones han ido siendo infalibles, lo más probable es que los de mañana también lo sean.
(Foto de portada: inthesitymad).
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¡qué ganas de haber estado ahÃ! excelente reseña. saludos desde méxico.
A mi me gustaron mucho aquà en el Nocturama y es verdad que la gente estaba un poco perdida también con el repertorio y con la puesta en escena. Además que a los conciertos de Nocturama siempre va gente a la que le importa poco el concierto y no deja de hablar constantemente de lo que ha hecho durante el dÃa y de que el artista de turno “no está mal”…