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Discos

Marilyn Manson: discografía (y II)

(La primera parte aquí).

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Holy Wood (In the Shadow of the Valley of Death) (2000). A mitad de artículo y ya me voy a contradecir: si hace un rato decía que lo era el Antichrist, tengo que desdecirme. Holy Wood es, sin lugar a dudas, el mejor disco de Manson. Las letras más complicadas, la música más bestia y refinada a la vez, la estética más terrorífica y la obra de arte, en general, más completa que ha conseguido el grupo. El disco más político de todos, publicado justo después de que parte de los medios estadounidenses culparan a la música de Manson de haber influenciado a los autores del tiroteo de Columbine.

El personaje es ahora Adam Kadmon, Adán: el Gusano que, en Mechanical Animals, se convertirá en el alien rockstar, Omega, y acabará siendo el Desintegrador de Antichrist Superstar. Las canciones del disco siguen su rebelión contra distintos aspectos de la cultura estadounidense (la religión, las armas, los medios de comunicación, el poder político) hasta que, a través de la muerte, se convierte en un líder. Musicalmente, se recupera parte del estilo de Portrait of an American Family en temas como “President Dead” o “Burning Flag”, pero en general la sensación es de balas volando durante todo el disco (y no sólo por los sonidos de armas que se incluyen en “Count to six and die” o “The fight song”). Introduciendo de lleno por fin elementos electrónicos (como en la alucinante “The death song” o “King Kill 33″, que en un remix decente podría romper pistas), predominan los temas rápidos, dejando la grandilocuencia y el tremendismo para “Coma Black”, que enlaza directamente con el “Coma White” del disco anterior: si hace dos años Manson sacaba a Rose McGowan en el vídeo del tema, ahora se canta el reverso, y es que la McGowan le ha dejado y el buen hombre está destrozado. Más drama, más Nietzsche y más pánico: el vídeo de “The Nobodies”, temazo donde los haya, es una versión aterradora del cuento de Hansel y Gretel en la que no sabes si provocan más pavor los niños o la bruja. Teniendo en cuenta Columbine, quizá los niños. Spotify.

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The Golden Age of Grotesque (2003): se acaba la trilogía religiosa, se acaba el drama, se acaba el terror. Se acaba Rose McGowan y Dita von Teese, prima donna del burlesque actual, se cuela en la cama de Manson. Influenciado por ella, el nuevo disco se centra en el cabaret berlinés, la estética de la república de Weimar, pre-nazi, y el swing de los años 30. Pero ni de coña esto es un Swing when you’re winning, ojo. El último disco del grupo antes de que John 5, el guitarrista, abandone, es una secuencia estudiadísima de sexo, juegos de palabras calculados al milímetro, desamor (porque el fantasma de McGowan permanece) y hostias como panes. El momento estético más atractivo de Manson (porque un uniforme nazi tiene su punto, y esto lo sabe hasta Bryan Ferry) está a cargo de Gottfried Helnwein (quién mejor que un alemán), que define un artwork digno de enmarcarse, en su propio mundo de nazis deshumanizados y niños. Todo continuado en los vídeos, claro (que no se pueden incrustar fuera de youtube por culpa de las tonterías de Universal Music).

Ya decimos que los juegos de palabras dominan las letras: todas las estrofas de Doll-Dagga Buzz-Buzz Ziggetty-Zag son un continuo juego de neologismos, aliteraciones y combinaciones (desde los papparazzinazis hasta el braille bajo las faldas, los obispos antibalas y las pin-down girls). (s)AINT y The Golden Age of Grotesque (a la altura de Kurt Weill) siguen la misma línea, mientras que Slutgarden o Para-noir desarrollan el tema del desamor con rabia de la que se mastica y se escupe. Discazo. De nuevo, además, de los que merece haber comprado, y es que incluía un DVD con un mediometraje, dirigido y protagonizado por el propio Manson, que incluía todo lo que esta etapa necesitaba: siamesas lésbicas, mujeres semidesnudas en copas gigantes, ojos de cerradura y perros dobermann. Spotify.

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Eat me, drink me (2007): empieza a ser preocupante la dependencia que Manson tiene de sus mujeres. Tras el disco anterior, la von Teese le da con la puerta en las narices y él se dedica a pintar y exponer sus cuadros, con recopilatorio incluido de por medio (Lest we forget, con una versión de “Personal Jesus” que no estaba nada mal). Tras el abandono de John 5, el guitarrista Tim Skold entra además en la producción: el resultado es que Eat me, drink me tiene un exceso de solos de guitarrazo que acaban por cansar al más resistente. Además, Manson, en plan dramaqueen total, compone un disco basado íntegramente en el tema desamor, pero no con la rabia del disco anterior. Éste es un disco de lamerse las heridas (a pesar de que ya ha entrado en su vida Evan Rachel Wood, la niñata de “Thirteen”, futura Mary Jane de Spiderman y recién aparecida en esa maravilla de peli que es “The Wrestler”). Una vez más, Manson saca a su amorcito en un videoclip, en este caso, “Heat-Shaped Glasses (When the heart guides the hand)”, el primer single del disco, en que ambos salen en plena actitud fornicadora sobre una cama ensangrentada.

Es la época de obsesión de Manson con la Alicia de Lewis Carroll. Justo antes de la publicación del disco intentó lanzar un film, “Phantasmagoria, the visions of Lewis Carroll”, cuyo estreno se ha ido retrasando cada vez más hasta situarse en una fecha indeterminada de 2010. Escrita, dirigida y protagonizada por nuestro hombre (contando además con Lily Cole y Tilda Swinton), se basa en uno de los poemas menos infantiles de Carroll. Además, se rumoreó su aparición encarnando a la Reina de Corazones en una nueva adaptación del cuento que contaba también con Nia Vardalos (“Connie & Carla”, “Mi gran boda griega”) y que nunca llegó a realizarse. Una lástima, teniendo en cuenta que la versión que ahora mismo rueda Tim Burton es Helena Bonham-Carter la que hará de Reina Roja, en una elección de lo más desafortunada. La cuestión es que, a falta de “Phantasmagoria”, no sólo el título del disco hace referencia a la obra de Carroll, si no que además, el tema Are you the rabbit? sigue la misma temática. Es en general un disco bastante mediocre, del que sólo se salvan Mutilation is the most sincere form of flattery o You and me and the devil make 3, por escapar de la balada guitarrera que podrían haber firmado perfectamente los pavisosos de Bon Jovi y que domina el resto del disco. Spotify.

Fuera de este resumen (¿resumen? ¡semejante churro de artículo!) quedan más versiones (de Britney o Madonna incluso), colaboraciones en más bandas sonoras (“La Reina de los Condenados”), papeles en el cine (muy cacareado fue el rumor que le situaba como Willy Wonka en el film de Tim Burton, papel que al final se quedó Johnny Depp; además de su entrada en el cine “de verdad” con “El corazón es mentiroso” tras papeles chungos como el de “Party Monster”)  y nimiedades varias. Así, nos plantamos en 2009 con la noticia de que el nuevo disco de Manson, The high end of the low, tiene intención de volver al estilo de Portrait of an american family. Más rock, más coña, más sucio. ¿Será que el Desintegrador vuelve a ser Gusano?

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Comentarios

3 comentarios para “Marilyn Manson: discografía (y II)”

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  1. Muy buena retrospectiva, creo que Marilyn Manson ha hecho mucho en su cruzada contra la Iglesia y los patetismos de la sociedad estadounidense. A nivel meramente musical tiene temazos de quitarse el sombrero, eso es indudable. Saludos

    Escrito por Gaspashá Gorkovskaya | Marzo 24, 2009, 13:18
  2. MARILYN MANSON es el puto crack,es un dios inigualable y tiene unas canciones que te cagas!!

    Escrito por sarisma_93@hotmail.com | Abril 26, 2009, 17:05
  3. En lo particular creo q la musik de Marilyn es muy buena y pocos como el se han atrevido a criticar aspectos de la vida social sin importarle lo q las demas personas piensen de el.

    Escrito por VeRo | Septiembre 18, 2009, 19:24

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