
HabÃa pasado muchas veces por delante de 13’99 euros en las estanterÃas de las librerÃas, pero nunca me habÃa decidido a llevármelo a casa (y de paso, leérmelo) hasta hace tres dÃas. Y, sÃ, se lee en un tris; al principio por su indudable interés, y al final más bien por aquello de “ya que he llegado hasta aquÃ, habrá que terminarlo”.
Cuando se publicó hace ocho años en Francia, la novela de Frédéric Beigbeder supuso una auténtica revolución en Francia, convirtiéndose en un best-seller instantáneo y siendo más tarde adaptada tanto al cine como al teatro. El arranque es espectacular: el protagonista, Octave Parango, es un exitoso creativo publicitario que está asqueado de la sociedad consumista que le rodea y de ser una parte activa de su sustentación. Por eso, decide escribir un libro, este, en el que denuncia la manipulación que para él supone el mundo de la publicidad, y a contar públicamente los oscuros tejemanejes que rodean a ese mundillo. Todo ello para conseguir que lo despidan de la agencia en la que trabaja, algo que, al parecer, consiguió el propio Beigbeder tras su publicación, y es que hay mucho de autobiográfico en sus lÃneas.
Es entonces cuando mejor funciona 13’99 euros, cuando narra sus intentos de vender una campaña a una poderosa compañÃa de yogures llamada, erm, Madone, o cuando desvela cosas como estas:
“En tu trabajo circulan muchas informaciones: asà es como accidentalmente te enteras de la existencia de lavadoras irrompibles que ningún fabricante se atreve a poner en el mercado; de que un tipo inventó unas medias que no sufren carreras pero que una importante marca de pantis le compró su patente para destruirla; de que el neumático no pinchable permanece cerrado bajo llave (a costa de miles de accidentes mortales cada año); de que el lobby del petróleo hace todo lo que está en sus manos para retrasar la expansión del automóvil eléctrico (a costa de un aumento de la tasa de monóxido de carbono en la atmósfera que implica el calentamiento del planeta, llamado ‘efecto invernadero’, probablemente responsable de numerosas catástrofes naturales de aquà al año 2050; huracanes, deshielo del casquete polar, elevación del nivel del mar, cánceres de piel, por no hablar de las mareas negras); de que incluso el dentÃfrico es un producto inútil, ya que toda la higiene dental radica en la acción de cepillárselos, la pasta de dientes sólo sirve para refrescar el aliento; de que los detergentes lÃquidos son intercambiables y de que, en realidad, es la máquina la que efectúa toda la operación de lavado; de que el papel de aluminio está más contaminado que el amianto; de que la fórmula de las cremas solares no ha variado desde la guerra, pese al recrudecimiento de los melanomas malignos (las cremas solares protegen contra los UVB pero no contra los nocivos UVA); de que las campañas publicitarias de Nestlé para distribuir leche en polvo entre los recién nacidos del Tercer Mundo han supuesto millones de muertos (los padres mezclaron el producto con agua no potable)”.
Sea lo que cuenta cierto o no, la verdad es que Beigbeder consigue despertar la curiosidad e invitar a la reflexión. Hace que las páginas vayan pasando rápidamente y que su ánimo de transgredir y de morder la mano que le da de comer provoque una cierta admiración. El problema es que en un momento dado decide reconducir esa transgresión por otros derroteros ya ampliamente explorados previamente, y con mucha mayor pericia: sexo, drogas, violencia y perversiones varias. Y tal vez Francia o el resto del mundo necesitaban un nuevo Bret Easton Ellis, pero yo, desde luego, no. Es al intentar epatar gratuitamente con torpes trucos cuando bordea el ridÃculo y llega a producir vergüenza ajena.
Pero lo peor de todo es el final, lamentable. Dos personajes hasta ese momento bastante secundarios adquieren entonces protagonismo, como si tuviera algún interés saber qué ha pasado con ellos, y se inventa una historia, la de Ghost Island, que es ingeniosa y darÃa para un curioso y entretenido relato corto bien desarrollada, pero que aquà produce una sensación de absurdo copypaste y no se sostiene por ninguna parte.
Una lástima toda esta caÃda en picado, a pesar de lo cual, si no tienen nada mejor que hacer este verano, les recomiendo que lo lean si no lo han hecho ya: es de lectura ligera, barato en su edición de bolsillo y fácilmente devorable. El regusto final, eso sÃ, es amargo.
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Tu si que dejas un regusto amargo cada vez que escribes.
Ya, tú sin embargo te cubres de gloria cada vez que abres el pico.
Lo has clavado, Eurocero, lo has clavado. El libro va en lÃnea descendente hasta que, al final, llega ese pegote. ¿Qué pasa? ¿Qué hay que cumplir con un número de páginas establecidas por mercado?
Yo creo que tenÃa la idea de Ghost Island acumulando polvo en algún cajón y, a falta de alguna mejor, decidió acoplarla ahÃ.
Encantado de verte por aquÃ, por cierto.
Me arriesgaré a padecer el amargo regusto final (total no será ni la primera ni la última vez que me pasa, y en más contextos que la lectura de un libro) y me lo voy a comprar!!! El mundo de la publicidad al desnudo! Guau!
Jo, ese libro me pareció lamentable. Parece mentira que lo escribiese alguien del (mi) gremio!
Ay, Carmen, tengo que enviarte una cosa por email. ¿Te lo envÃo al de siempre (el de la empresa) o al que dejas aquà de Gmail?
Xabi, esperaba que pasaras por aquà para dar tu opinión. Independientemente de su calidad literaria, etc., me imagino que en el mundo de la publicidad no hizo especial gracia, por cómo llega a distorsionar su imagen.
Yo después de entrada me doy de baja de este blog, ¿eh? Coño, que es uno de mis libros de cabecera. Incluso antes de empezar a trabajar en publicidad.
Y yo creo que, ahora que trabajo en ello, me gusta aún más (y me dan ganas, todas, a veces, de acabar como en el final ;D)
Pues ya verás cuando leas la de Black Kids, qué gracia te va a hacer.
Pero, en fin, si este es tu libro de cabecera, puedes dejar tu carta de dimisión encima de la mesa de mi despacho cuando lo estimes oportuno, no das el perfil que buscamos. :P
Y que conste que he dejado de comentar muchos de los defectos del libro por aquello de no “espoilear”, pero toda la parte de Senegal, Miami y Cannes tiene cosas vergonzosas, y cuando empieza con sus fantasÃas a lo Patrick Bateman empieza a dar perezón.
DeberÃas leer a Houellebecq (o, mismamente, “Windows on the world” de Beigbeder) y hacerte mayor de una vez, que ya toca.
:D
Black Kids es que, sinceramén, me dan igual :)
Yo para cosas de hombres leo a Dennis Cooper.
De hombres sarasas, queremos decir, no? XD
Juanito, me lo puedes mandar a cualquiera de los dos, como guste usted!!
Te veo pronto??
Que grande es Dennis Cooper!!! Y que grandes son todas sus novelas. Mi favorita es “Cacheo” y la peor de todas “Un cabo suelto”.
No lo he leÃdo, pero se ve a la legua que es la obra de otro seudoprogre que tras llenarse los bolsillos con el “malvado capitalismo” se dedica a rajarlo. ¿Qué se podÃa esperar de un tipo que declaró que habÃa trabajado para danone y para la URSS y que preferÃa a estos últimos porque, aunque habÃan cometido millones de asesinatos, por lo menos tenÃan poesÃa en sus ideales? Llámame raro pero no le veo la poesÃa al gulag, ni al partido único, ni a la invasión de Praga.
pues no es broma, que cuando me lo compré, también en bolsillo a 6,95, la tiparraca de la librerÃa no se empanaba y me lo quiso cobrar a 13,99…
¿Alguien ha dicho Houllebecq? Asumámoslo: ¡Houllebecq es un coñazo new age!
Probertoj, ya no gozas de mi favor.
(good rollito ;D)
Jajaja, nada, anda, Marcos C: se vive bien sin el favor de los chicos “niueich”. Anda, vete a escuchar a Ramón Trecet mientras te lees a Houllebecq y sus clonaciones, sus sectas y sus cositas de francés cabreado. xD
Y lo mÃo de buen rollo también, claro que sÃ. Porque si yo fuera Houllebecq, te estarÃa buscando para darte de leches o, peor aún, meterme contigo a tu espalda.
Ay, coño.
Me voy ahora mismo a buscar quién es Ramón Trecet XD
pues nada, después de 13,99 podéis leeros socorro, perdón que es la continuación con octave paragón en rusia de cazatalentos
Parango, no Paragón. La verdad que “Socorro, perdón” no es tan bueno como 13,99, pero tiene puntos brutales. Es una pena que en la traducción lo hayan destrozado tanto.
Totalmente de acuerdo (con el post)
No me habÃa leÃdo la crÃtica porque lo tenÃa en la pila de entrada, y me lo acabé ayer mismo.
Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has dicho. Aún asÃ, el libro me ha gustado, pero si le quitasen todo lo que va desde Miami al final me habrÃa parecido la releche.